Investigadores del CeBiB fortalecen colaboración en biotecnología de algas con la Roscoff Marine Station en Francia

Hasta Roscoff Marine Station, una de las tres unidades de investigación marina de la Universidad Pierre y Marie Curie, en Francia, viajaron el investigador Javier Gimpel y Ma. Isabel Guerra, directora de la Unidad de Transferencia Tecnológica de CeBiB. El encuentro buscó potenciar el trabajo entre ambas instituciones en la agregación de valor a las

Hasta Roscoff Marine Station, una de las tres unidades de investigación marina de la Universidad Pierre y Marie Curie, en Francia, viajaron el investigador Javier Gimpel y Ma. Isabel Guerra, directora de la Unidad de Transferencia Tecnológica de CeBiB. El encuentro buscó potenciar el trabajo entre ambas instituciones en la agregación de valor a las macroalgas.

Exportadas principalmente como materia prima en bruto a mercados asiáticos, las algas de nuestro mar son una potencial fuente de desarrollo que augura un fuerte crecimiento: tan sólo en los primeros meses de 2015, sus exportaciones generaron US$ 38,2 millones, según cifras del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP).

Atentos a las posibilidades de crecimiento y a las tendencias mundiales, CeBiB se encuentra investigando las aplicaciones de la biomasa producida a partir de macroalgas pardas, para su uso en aplicaciones biotecnológicas que permitan obtener bioproductos de alto valor, como proteínas, antioxidantes y carbohidratos.

En el marco de esta experiencia y fruto de la estrecha colaboración entre el Centro i~mar en la Universidad de Los Lagos, asociado a CeBiB, el investigador Javier Gimpel y la directora de la Unidad de Transferencia Tecnológica (UTT), María Isabel Guerra, participaron de una visita de cooperación científica a la Estación de Investigación Marina de Roscoff, de la Universidad Pierre and Marie Curie de Francia.

Crédito de foto: W. Thomas (CNRS/UPMC)

Esta visita se gestó tras el encuentro entre ambas instituciones en el I Workshop Internacional de Cultivo, Mejoramiento y Domesticación de Algas, organizado por el Centro i~mar de la Universidad de Los Lagos junto al CeBiB, realizado en Puerto Varas en 2017. El encuentro fue coordinado por Philippe Potin, investigador senior de Roscoff, CNRS.

Agricultura marina

¿Es posible domesticar las macroalgas? Y de ser posible, ¿se trata simplemente de replicar un sistema de cultivo tradicional en el mar? Estas y otras preguntas fueron abordadas en dicho congreso y fueron el punto de partida para generar esta instancia de colaboración que culminó con la visita a Roscoff, donde los representantes del CeBiB profundizaron en potenciales colaboraciones en biotecnología, genómica y bioinformática aplicada a macroalgas.

Uno de los puntos acordados es la cooperación con la Dra. Mirjam Czjcek para identificar y estudiar a nivel genético y molecular las enzimas fúngicas capaces de degradar polisacáridos algales presentes en la colección del CeBiB, escasamente caracterizadas.

Otro contacto relevante fue con Robert Larocque, a cargo del proyecto ALGOLIFE, consorcio público-privado que busca explotar de manera sustentable las algas como nueva fuente de moléculas para el desarrollo de tecnología en el sector de nuevos materiales, cosmética, agricultura y nutrición animal y humana, líneas de desarrollo directamente relacionadas con las tecnologías CeBiB.

De izquierda a derecha: Ma. Isabel Guerra, Philippe Potin y Javier Gimpel.

 

“Las algas pardas son un capital que recién comienza a dimensionarse en Chile”, explica Ma. Isabel Guerra: “Una de las formas más interesantes de agregarles valor es avanzar desde una materia prima para consumo alimenticio hacia su transformación en productos con usos más específicos y, por tanto, de mucho mayor valor”, explicó la directora.

Consultada sobre los siguientes pasos en las iniciativas de CeBiB en torno a las macroalgas, la directora de la UTT destacó las opciones que se abren tras establecer lazos con centros de renombre internacional: “La colaboración entre los equipos franceses y chilenos permite alinear los trabajos realizados por ambas instituciones y que abarcan desde el cultivo y domesticación de macroalgas como una opción sustentable y rentable para los países, hasta el fortalecimiento de una industria biotecnológica basada en biomasa algal de alto valor”, finaliza Ma. Isabel Guerra.