Investigación CeBiB y U. de Los Lagos revela que bosques submarinos de las costas de Chile entre los más degradados a nivel mundial

-Estudio internacional que analiza impacto de cambio climático en bosques de algas de todo el mundo arroja que la acción del hombre se ha hecho sentir con particular énfasis en las zonas centro y norte del país.

En la aparente quietud de las profundas planicies del fondo marino existen ecosistemas completos cuya subsistencia depende de la presencia de una especie que –carente quizás de la fama de los arrecifes de coral- cumple con una función de tanta o mayor relevancia que aquellos: se trata de los imponentes bosques submarinos de macroalgas.

Estos grandes bosques –conocidos como kelp, laminariales o huirales en nuestro país- están repartidos en las costas de todo el mundo y son conocidos por los ecólogos como agentes bioingenieros: su presencia conforma la estructura base sobre la cual prosperan los más diversos ecosistemas marinos y su ausencia es dolorosamente notada, ya que sin ellos se pierde desde 30% de la biodiversidad marina.

Debido a ese rol fundamental, 37 científicos de 10 países –incluyendo a Chile- analizaron 34 regiones y 1.138 sitios distintos, con datos de hasta 50 años atrás, buscando dimensionar el daño causado por el cambio climático en los bosques submarinos. El estudio, publicado en el Journal Proceedings of the National Academy of Sciences, revela que casi el 40% de los kelp mundiales muestra franco deterioro y que entre los más degradados a nivel mundial están los de las costas chilenas, específicamente del norte y centro del país.

En la investigación participan investigadores de la U. de Los Lagos, P. Universidad Católica y U. Católica del Norte. Alejandro Buschmann, investigador titular del Centro de Biotecnología y Bioingeniería y del centro I-Mar de la U. de Los Lagos, explica que “este es el análisis más importante que se haya realizado en ecología marina sobre el estado de los bosques de macroalgas y el hecho de que ya casi el 40% muestre deterioro es un signo de urgente alerta”.

Buschmann señala que esta urgencia se debe a que los laminariales son, en general, altamente resilientes a los cambios producidos tanto por el clima como por el hombre. “El que ya no puedan recuperarse de dichos impactos es reflejo del estado de riesgoso de los ecosistemas marinos”.

El caso de Chile

Curiosamente, en Chile las condiciones debieran ser las óptimas para la mantención y crecimiento de los bosques submarinos, compuestos por especies de Macrocystis y Lessonia. Las aguas se están enfriando y hay buenos niveles de nutrientes.

En nuestro país, es la acción del ser humano, que recolecta y arranca algas para venderlas por toneladas como materia prima, la que está acabando con el recurso, particularmentre en la zona norte y centro de Chile. “Es sumamente necesario mejorar los niveles de control y regulación de la extracción de estas especies y, además, potenciar su cultivo en granjas marinas para disminuir la depredación de las praderas naturales”, señala Buschmann.

El equipo chileno de investigadores está compuesto por Alejandro Pérez-Matus, de la P. Universidad Católica; Julio Vásquez, de la U. Católica del Norte, además de Alejandro Buschmann, de CeBiB y del centro I-Mar.

Julio Vásquez explica la situación de una de las especies depredadas en en norte de Chile, la Lessonia trabeculata: “Esta alga parda forma bosques submarinos desde Arica hasta Chiloé entre los cero y los 35 a 40 metros de profundidad, en fondos rocosos. En la actualidad la cosecha y recolección de algas pardas (huiros) alcanza las 400.000 toneladas secas, lo que convertido a peso húmedo son cerca de 4 millones de toneladas anualmente. La pesquería de estas algas se concentra en el norte de Chile, exclusivamente por la cercanía del desierto, que facilita y reduce el costo del secado y picado de las algas”.

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Estudio completo: Global patterns of kelp forest change over the past half-century
http://www.pnas.org/content/early/2016/11/09/1606102113