Aporte del sector privado en I+D es clave para transitar hacia una economía desarrollada

Chile ha tratado de producir un cambio cualitativo en la base de su economía durante las últimas décadas, en busca de la necesaria diversificación de su matriz productiva para avanzar hacia una economía mixta y luego hacia una basada en el conocimiento. Sin embargo, este cambio no puede ocurrir sin decisiones que formalmente incrementen la

Chile ha tratado de producir un cambio cualitativo en la base de su economía durante las últimas décadas, en busca de la necesaria diversificación de su matriz productiva para avanzar hacia una economía mixta y luego hacia una basada en el conocimiento. Sin embargo, este cambio no puede ocurrir sin decisiones que formalmente incrementen la inversión en ciencia y tecnología.

“Para ello, debemos entender que la ciencia y la tecnología es mucho más que la investigación básica y aplicada hecha en las universidades. Debemos verla como un complejo engranaje donde la investigación se conecta con núcleos de desarrollo de innovación, los que a su vez están conectados con las necesidades industriales tanto nacionales como internacionales”, señala Ma. Isabel Guerra, Directora de Transferencia Tecnológica.

El aporte de la industria y los negocios

Para llegar a estas metas, junto con incrementar el financiamiento gubernamental a través de la esperada creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, se hace indispensable que el mundo de los negocios también contribuya a la Investigación y Desarrollo (I+D), superando el actual 0,16% del PIB registrado por la OCDE. “En las economías mejor rankeadas, la inversión del sector privado en I+D es un motor para la innovación y el aumento en la productividad”, señala el doctor Juan Asenjo, Premio Nacional de Ciencias y Director del Centro de Biotecnología y Bioingeniería (CeBiB).

En comparación, En Estados Unidos el sector de negocios dedicado a una intensiva actividad en I+D da cuenta del 2,04% del PIB. En Austria, considerado un polo de desarrollo en biotecnología, el sector privado invierte el equivalente al 2,17% del PIB y en Finlandia esa cifra alcanza al 2,15%, siendo el promedio OCDE de 1,63%. Y de acuerdo con el informe de competitividad de la OCDE, del total de inversión en I+D que hace en EE.UU. el sector privado, el 10% se destina a biotecnología, cifra cercana a la de Francia y Suiza.

Adaptación versus creación

En Chile, la industria suelen innovar adaptando generalmente soluciones y tecnologías importadas más que impulsar el desarrollo local, eso pese a la existencia de incentivos tributarios, los que también existen en economías más fuertes, como Australia, el Reino Unido o EEUU, agrega María Isabel Guerra.

“Chile enfrenta ahora la posibilidad de hacer un cambio importante en el perfil de nuestra economía. Se espera que con la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología la inversión en CyT alcance al menos el 1% del PIB. Pero el sector privado también debe hacerse parte de este proceso para alcanzar un crecimiento sostenible que se base en una producción de valor agregado obtenido desde el conocimiento local. Este es el ingrediente esencial de una economía de primer mundo”, concluye el doctor Asenjo.